La circunstancia en la que se encuentra la economía de la argentina no es novedosa. Las medidas tampoco lo son para muchos empresarios que en menos de una década ven regresar circunstancias de regulación en el mercado de cambios que afectan de manera grave la capacidad de gestión de sus exportaciones.

El 25 de abril de 2012 se publicó y comenzó a complicar la gestión del comercio exterior la resolución 142 del Ministerio de Economía que redujo los plazos de liquidación de exportaciones, generando un cuello de botella enorme para los exportadores de valor agregado.

Como en una serie repetida en su argumento, pero con muchos capítulos, ocho años más tarde la circunstancia del mercado cambiario vuelve a tornarse crítica, pero sin soluciones novedosas.

El Directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso que las empresas que cuenten con activos líquidos originados en la formación de activos externos deberán disponer primeramente de esos recursos para el pago de obligaciones con el exterior.

Según el comunicado de ayer el propósito del BCRA es garantizar que estas medidas estimulen el trabajo y la producción local y evitar su abuso en la cancelación de obligaciones con el exterior.

Estas restricciones no estimulan la actividad ni la producción, sino en la mayoría de los casos generan cuellos de botella en la producción y en los exportadores que ven afectadas sus cadenas de distribución, de pagos, de inversiones en el extranjero y de dividendos para las empresas que decidieron invertir en el país.

Es lícito y esperable que en este momento de muchos desbalances y de negociación de acreedores el estado desee integrar una lista de medidas para mantener lo más bajo posible sus déficits. Pero estas medidas ya mostraron sus resultados en el pasado.

 

Este cuadro desarrollado por el CREA, indica como luego de las medidas tomadas por el ministro Lorenzino en 2012, las exportaciones no respondieron al alza ni el saldo de la balanza comercial se tornó positivo. El dólar sigue sin tener precio. Y las dudas son cada vez mas importantes. Eso para la gestión de los negocios es una retracción económica asegurada.

La oposición viene de cuatro años en el gobierno con un desempeño económico pobre, y una circunstancia de recesión extensa, que los dirigentes de Juntos por el Cambio indican que fue ocasionada “por los mimos que nos gobiernan hoy”

Sin embargo, Alberto Fernández hace muchos años que no era parte del Kircherismo cuando en 2008 la designación de Martin Lousteau, que fue promovida por el, terminara con la renuncia del Ministro de economía y su posterior renuncia y reemplazo por parte de Sergio Massa.

Todos dicen que “la lapicera” sin lugar a duda está en manos del presidente de la nación. Es quien en el momento de generar las respuestas a las inquietudes obvias de la población asume los liderazgos de comunicación.

Es que en su pasado estuvo al frente de gestionar dos importantes frentes del gobierno de Néstor Kirchner. La Justicia y los Medios. Situaciones criticas como la que vivió el expresidente Mauricio Macri con la designación de jueces de la corte suprema, es muy difícil que le pasen por delante de sus narices a Alberto Fernández.

La circunstancia actual nuevamente le pone por delante inmensos desafíos ya que en su gabinete cuenta con una mezcla importante de dirigentes, aquellos que ya tienen una edad y una experiencia que están mas vinculados al peronismo clásico y los nuevos dirigentes más parecidos al kirchnerismo de los partidos de izquierda que asumen la agenda feminista.

70 días de cuarentena

En la cuarentena del COVID19 vemos la debilidad del sistema del Estado argentino en su conjunto, y como las decisiones que se tomaron en algunos casos son motivadas por las falencias de la situación general de nuestro país. Esas decisiones terminan chocando en muchos casos con la realidad.

Hoy en la mayoría de los diarios, el dólar y la renegociación de la deuda saca de la primera plana al coronavirus. Las personas están más interesadas en como viene la circunstancia económica de la fase final de la pandemia, y empiezan a mostrar mayor interés por los temas de la economía.

La deuda es “el tema” que maneja el ministro de hacienda, mientras el ministerio de desarrollo productivo trata de establecer cuáles serán los destrozos que va a generar no solo la pandemia, sino la preexistente crisis económica y cambiaria que sufre nuestro país. Es que muchos dicen que las ayudas como el ATP y los créditos tasa 0% ayudan a encorsetar empresas.

Si las empresas ingresan al ATP de Mayo, no podrán:
1. Comprar dólares MEP o CCL
2. No podrán recomprar sus acciones
3. No podrán realizar distribución de utilidades
4. Y no podrán hacer ningún pago bajo ningún concepto a empresas vinculadas en el exterior que estén en las jurisdicciones llamadas “paraísos fiscales”

Es por ello por lo que hoy, hay muchos casos de empresas que comienzan a pedir el procedimiento para devolver la ayuda que recibieron. A veces es peor el remedio que la enfermedad.