Los últimos meses se esfumaron entre el párate económico y la incertidumbre sobre el futuro de cada una de las actividades económicas que tiene nuestro país. Dispares circunstancias se pueden ver en distintos sectores, incluidos los profesionales y los pequeños comerciantes que ya hace tres meses que no tienen ingresos ciertos. Las grandes empresas tienen planes importantes de retracción en inversiones, en empleo propio y de proveedores, con lo que el futuro del corto plazo no es para nada inspirador.

Lo que si nunca se ralentizó, fue la política. Es que los diferentes actores tenían pensado un año completamente diferente y una actividad intensa de reacomodamiento de fuerzas. En los dos sectores políticos más importantes, los dirigentes que encabezan los espacios se encuentran en completo silencio.

El miedo a la catástrofe sanitaria, en conjunto de con la incertidumbre económica que puede llevar a nuestro país a niveles del producto de 1998, provoca el silencio de Cristina Fernández de Kirchner y de Mauricio Macri. El gobierno también se comenzó a mostrar dubitativo sobre como desactivar una cuarentena que parece no tener fin. Una especie de circunstancia parecida al Castillo de Kafka nos autoimpone nuestra propia inactividad.

Hoy, el espacio político del frente de todos empieza a pensar en su foro interno cuáles serán los balances necesarios para el reacomodamiento del poder en el futuro. Con un liderazgo todavía en pugna, el presidente Alberto Fernández buscará consolidar cada vez más su propio espacio de dirigentes y una mayor influencia en el armado de listas de 2021 junto con Sergio Massa.

Por el lado de Juntos por el Cambio, existen grandes diferencias entre los dirigentes locales de las provincias y quien hoy es la persona con más presencia pública del espacio. Horacio Rodríguez Larreta, secundado por Diego Santilli, son los que empiezan a ya entornar las puertas del futuro del espacio que abandono hace poco más de 160 días el poder nacional.

Así como las empresas que transiten mejor  la pandemia serán las que puedan mantener su capital de trabajo, serán los espacios políticos que subsistan con menos heridas los que lleguen al 2021 con mejores chances de sortear este momento de crisis y tener mejores resultados electorales.

Atrás quedaron los records de imagen positiva y las declaraciones altisonantes sobre como sobrellevar esta circunstancia producida por el virus del coronavirus. Es que la grieta está mutando a una grieta entre la Política y la Sociedad.  En eso los políticos argentinos ya tienen experiencia, y ya han vivido el clamor de una sociedad que pide “que se vayan todos”.

Dicen los psicólogos que cuando uno está encerrado, pasa diferentes momentos. Algunos de depresión, otros de euforia y en algunos momentos de resignación.

Veremos si la sociedad argentina finalmente se resignó a tener dirigentes que tienen la mirada puesta en sus necesidades políticas y electorales, por encima del bien común de los ciudadanos, o si por lo contrario, se propone finalmente cumplir la frase del filósofo español José Ortega y Gasset, “Argentinos a las cosas”.

*Publicado en Revista Container